¿Un niño obediente es un niño sumiso?

Obedecer significa tomar decisiones dentro de ciertos límites establecidos por un adulto

Renilde Montessori Xaltepec twitter

Los padres tenemos una desventaja sobre la educación de los hijos: los amamos tanto que a veces no distinguimos entre lo que es bueno y lo que no les beneficia. Y si a esto le agregamos los consejos de la familia, las notas sobre lo que la ciencia descubre y nuestra experiencia de vida, entramos en conflicto al decidir el mejor camino para educar a los hijos.

 

Además, vivimos en un momento en el que todos lo actos son sometidos a una reflexión. El objetivo es descubrir si se están violando derechos, posturas o si se agrede a terceros (con intención o sin intención). Por supuesto que esta reciente costumbre ha traído buenos resultados pero también ha traído dudas.

 

Y entre las dudas que surgen en cuanto a la educación y los derechos de los niños está la cuestión de la voluntad.

 

María Montessori describe en su obra que la mejor manera de educar a un niño es con libertad y amor. Pero podemos llegar a confundir entre la obediencia y la sumisión. ¿Cuál es la diferencia entre ambas situaciones y dónde queda la libertad?

 

Cuando pensamos en “obediencia” quizás imaginemos una persona que solo cumple órdenes al pie dela letra. En la filosofía montessoriana, obedecer significa tomar decisiones dentro de ciertos límites establecidos por un adulto.

 

Por ejemplo, a la hora de comer a un niño de 6 años se le debe explicar qué puede hacer y qué no debe hacer en la mesa. El niño puede decidir entre comer o lanzar la comida. Cualquiera que sea su decisión será obra de su libertad, pero los límites le ayudarán a resolver que la mejor opción es comer.

 

Esta es la razón por la cual se debe explicar a los niños las opciones y consecuencias que tienen para actuar. De esta manera aprenderán a distinguir entre lo correcto y lo incorrecto. Lo que decidan será por voluntad propia y si no respetan los límites se les muestra las consecuencias.

 

Ahora bien, un niño “sumiso” en términos montessorianos es un niño que actúa por miedo, no porque realmente lo decida. Para que un niño sea sumiso debió vivir una situación extrema que lo haga actuar como los adultos le dicen. Se descubre por el temor que tiene de tomar una decisión y constantemente busca la aprobación de sus padres para actuar. Un niño en una escuela tradicional hace su tarea por miedo a que la maestra lo regañe o por miedo a que los papás lo regañen, no porque realmente quiera aprender, por ejemplo.

 

De esta forma, descubrimos que un niño puede llegar a ser desobediente por cuatro razones: la primera, porque no se le establecieron límites; la segunda, porque no se le presentaron los límites con exactitud; la tercera, porque no se le presentan las consecuencias cuando no respeta los límites; y la cuarta, porque aún no tiene la edad para obedecer.

 

También hay que tomar en cuenta que los niños pueden obedecer y comprender los límites a partir de los 6 años, aproximadamente. Un niño de 3 años, por ejemplo, no tiene control de su mente ni de su cuerpo aún, por ello se le complica obedecer.

 

Pero algo debe quedar muy claro: la obediencia no viola la libertad de los niños. Al contrario, se les ayuda a practicar una buena toma de decisiones.

 

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