Cómo tus palabras afectan a tus hijos

Que tus actos y tus palabras guían a tus pequeños

Renilde Montessori Xaltepec twitter

Papás, les voy a contar una anécdota muy triste que viví hace unos días con mi familia. Se las cuento para que se den cuenta de los errores que cometemos como padres. Pero también para que se fijen en cómo actuamos y traten de remediar sus errores.

 

Pues bien, hace unos días me visitó mi hermano con sus hijos, un pequeño de 12 y una niña de 8 años. Los adultos estábamos muy animosos platicando mientras mis sobrinos y mis hijos jugaban. De pronto, se acerca mi sobrina e intenta opinar sobre lo que estábamos hablando. Todos nos incomodamos porque hizo un comentario fuera de lugar. Su madre sólo dijo: ay, es que Lucy es muy metiche. Y siguió la conversación.

 

¿Saben el daño que ocasionamos a nuestros hijos al etiquetarlos de esa manera, papás? Cuando repetimos a los niños algún adjetivo los estamos “programando” a ser de esa manera. O bien, les estamos dando “permiso” de ser como los nombramos. Les explicaré por qué.

 

Ese día de visitas, yo fui a mi cuarto a buscar unos regalos que había guardado para mis sobrinos. Y al estar ahí me di cuenta de que Lucy me había seguido. Empezó a ver las cosas que había sobre una mesita y estaba muy curiosa. Pero en cuestión de segundos abrió una cajita y sacó unos jabones pequeños que había guardados.

 

Cuando me di cuenta le dije: Lucy, ¿qué estás haciendo? Ella de inmediato puso una carita de sorpresa y de pena, a lo que me respondió de inmediato: es que soy muy metiche, tía.

No saben el dolor que sentí al escucharla. Porque en primer lugar, los niños son curiosos, no metiches. En segundo lugar, ella se está autodenominando con una característica negativa. Y en tercer lugar, ni siquiera sabía qué significa esa palabra.

 

Por supuesto, siguiendo la filosofía Montessori, le expliqué a mi pequeña sobrina qué significa ser metiche. Le expliqué que las personas no quieren estar con alguien así, por lo que no debía llamarse de esa manera. Y le aclaré que ella no era eso. También le expliqué que las cosas ajenas se piden antes de tomarlas. Y Lucy lo comprendió todo.

 

Papá, mamá, tú que nos lees, debes comprender que tus actos y tus palabras guían a tus pequeños. Y así como los puedes guiar a ser personas maravillosas, también puedes guiarlos hacia caminos no convenientes. Es nuestra responsabilidad saber educarlos con amor y respeto, siguiendo el ejemplo de María Montessori.

 

Así que si deseas dar a tus hijos una educación en el amor y en los valores, puedes conocer más sobre la filosofía Montessori en el Colegio Renilde Montessori. Acércate con nosotros.

 

 

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