¿Por qué no debo interrumpir a mi hijo cuando se concentra?

Cualquier distracción es suficiente para romper ese momento de aprendizaje y curiosidad

Renilde Montessori Xaltepec twitter

La doctora María Montessori descubrió que los niños desde que nacen tienen un impulso natural por aprender. Guiados por su curiosidad, van descubriendo el mundo a su manera. Desde el brillo de un llavero, la textura de la tierra mojada, hasta el sabor de la zanahoria. Y ese momento que dedican a descubrir algo nuevo es esencial para ellos.

 

Por esta razón, María Montessori decía que cuando el niño trabaja o juega no debe ser interrumpido. Pero los padres, al no saber esto, solemos interrumpir su trabajo. Ya sea porque no están jugando “como deberían” o porque están “demasiado en silencio”. Pongamos un ejemplo.

 

Una pequeña está sentada jugando con animales de plástico. De pronto, toma un elefantito y coloca las patas sobre las patas de un camello. Son del mismo tamaño, pero las patas no coinciden porque todos los animales tienen las patas de la izquierda más adelante que las de la derecha. Entonces no coinciden.

 

Pero mamá se acerca porque no escucha ruido, la ve y le dice “Maggy, ¿qué haces? Si ya te aburriste puedes recoger y venir a tomar un poco de jugo”.

 

Gran error. La doctora Montessori recomendaba observar a los niños para comprender qué es lo que están descubriendo. Esa pequeña descubría la simetría, pero al hablarle mamá se desconcentró y difícilmente retomará la actividad.

 

¿Entonces, nunca debo interrumpir a mi hijo o hija?

 

Cuando tu hijo está concentrado no debes hablarle. Ni para decirle comentarios constructivos como “qué bonito te quedó”. Cualquier distracción es suficiente para romper ese momento de aprendizaje y curiosidad.

 

Si es hora de comer o de dormir puedes estar pendiente para cuando se distraiga. Por lo regular esos instantes de descubrimiento duran minutos. Así que espera a que termine su curiosidad para hablarle y seguir el itinerario del día.

 

Sin embargo, si ves a tu pequeño distraído, usando mal un material, deambulando o molestando a otro pequeño, entonces sí debes interrumpir. La mejor manera es invitarle a que platique cómo se siente. Si su ánimo está muy alterado, podemos darle opciones de actividades. Si después de la charla está más tranquilo, podemos dejarlo que encuentre solo una actividad.

 

La clave de todo esto es saber darles su espacio y observarlos desde lejos. Ni tan lejos ni tan cerca. Ni olvidarlos ni estar sobre ellos. Si deseas conocer más sobre estas formas Montessori, comunícate con nosotros.

 

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