El amor a la madre naturaleza no se aprende, se olvida

Todos los pequeños aman la natura por curiosa y por extraordinaria

Mtra. Maricruz Vega Hernández twitter

La naturaleza, ese templo que nos recibe al nacer nos provee de lo necesario para que nos desarrollemos fuertes y sanos. Aquello, hasta lo más mínimo que está a nuestro alcance tuvo sus orígenes en la naturaleza. Pero en el proceso de crecimiento, los miedos de nuestros padres y de los adultos en general nos llenan de prejuicios y de todo tipo de temores haciendo que le demos la espalda a la naturaleza.

Como ecos de regaño, de susto o de reacción irracional, ese niño va moldeando en su mente que ver una araña o un mosquito debe ser sinónimo de muerte. ¡Mátala!, dicen las tías o las madres asustadizas. Y como todo lo que dicen los adultos es correcto, el pequeño obedece sin preguntarse la razón.

Más tarde ese pequeño juega en la tierra y hace pastelitos de lodo. Su curiosidad es tan grande que desea comprobar a qué saben realmente esos pastelitos. Pero no falta otra voz exaltada que ponga un alto a esa curiosidad y amenace con enfermedades si desobedece. Entonces el pequeño aprende que la tierra es sucia, y cuando crece se lleva la enorme sorpresa de que los alimentos provienen de la tierra. ¡Prefiero los alimentos enlatados!, concluye.

Un día de lluvia y el pequeño se emociona. ¡Cae el agua del cielo! Además huele a tierra mojada y hasta se escuchan algunas ranas. Es una experiencia digna de explorar, digna de un niño Montessori. Sin embargo, los adultos grises por sus experiencias lo único que hacen es decir que el día está feo y que si alguien se moja puede enfermarse.

Todos los pequeños aman la natura por curiosa y por extraordinaria. Lo que ocurre es que los adultos rompen ese amor con sus aprendizajes y con paradigmas o ideas que adquirieron en la infancia y que es difícil soltar.

La doctora Montessori consideró que educar a un niño con amor conlleva a darle cariños al pequeño y enseñarle también a dar amor a todo aquello que hace posible su existencia. Al árbol que le da sombra, a la catarina que poliniza las flores, al sol que nos nutre. ¿Qué tanto amas a la naturaleza?

 

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