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¿Qué opinan tus hijos?

Ellos crecen con las mismas ideas, con nuestras opiniones, con nuestros miedos, y sólo hacemos una copia de nosotros mismos

Renilde Montessori Xaltepec twitter

Ser papá o mamá no es cosa fácil. Es uno de los aprendizajes más bellos pero más complejos que nos encontraremos en la vida. Eso es seguro. Pero gracias a personas como María Montessori podemos saber cómo actuar en ciertas ocasiones con nuestros hijos para procurarles la mejor educación.

A muchos de nosotros nos cuesta pensar que nuestros hijos serán pronto, muy pronto, seres independientes. Nuestra tarea como guías es darles las herramientas para que lo sean, para que sean personas auténticas, con ideas propias, con decisiones propias.

Pero todos los adultos, sean maestros, sean familiares, sean desconocidos, le damos a los niños cierta información que no les permite ser auténticos o independientes. Eso que les damos son nuestros propios prejuicios.

Todo el tiempo les decimos nuestra opinión de los medios, de la política, del fútbol, de la alimentación, del dinero… Entonces ellos crecen con las mismas ideas, con nuestras opiniones, con nuestros miedos, y sólo hacemos una copia de nosotros mismos. No les damos libertad de creencias, libertad de expresión, libertad de decisión.

¿Qué tendríamos qué hacer, entonces?

Pues bien, la respuesta es fácil de escribir, más fácil de leer pero no nos será fácil aplicarlo.

Debemos reconocer nuestros prejuicios. Sobre todo tema tenemos prejuicios. Todo lo que pensamos es una conclusión de nuestras experiencias, o bien “cada quién habla de cómo le fe en la feria”.

Debemos pensar que no es justo imponer a nuestros hijos nuestra visión del mundo. Ellos deben vivir la aventura por sí mismos. Pero esto no significa que podamos dar consejos.

 Debemos pensar que nosotros no somos sus jueces, sólo somos guías. Cualquier postura que adopten en política, religión, economía, profesión y demás aspectos, no podemos juzgarlos. Cada quién decide cómo vivir, pues todos somos seres independientes y libres.

Debemos respetarlos en todos los sentidos. Tratar de imponerles una visión es faltarle el respeto a su inteligencia y a su libertad. Esto no significa que los dejemos destruirse, por ejemplo, pero debemos estar contentos y satisfechos con cualquiera que sea su forma de bien estar.

Ahora, ¿cómo hacerlo? Tendríamos que dar nuestra opinión a los niños sobre cualquier tema y tratar de darles una respuesta “objetiva”. Por ejemplo:

"Mira, hijo. Yo creo que la playa es un lugar muy agradable porque hace calor, porque puedes beber aguas frías y porque puedes escuchar el sonido del mar. Eso es lo que a mí me parece. Pero sólo soy una persona que opina eso. Hay quienes creen que los lugares fríos son los mejores porque beben chocolate caliente y porque les gusta abrigarse. ¿Tú qué opinas?"

El contenido de los comentarios son responsabilidad exclusiva de su autor y no representan en ningún caso la opinión del Colegio Montessori Xaltepec

¿Qué es la educación Montessori y cómo aplicarla en la casa?

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